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Ducati Diavel

Ducati Diavel

Si los síntomas de una posesión diabólica se limitaran a una fuerza descomunal y una apariencia intimidante, me atrevería a asegurar que la Ducati Diavel está poseída y lo transmite a todo aquel que la maneja. Y creo que sus creadores lo saben, pues ha sido bautizada en honor al ángel caído del que hablan las escrituras.

Como todas las motos firmadas por Ducati, la Diavel goza de una gran personalidad, es una moto diferente a todo lo que hay en el mercado, sin homólogas, en un segmento que, al igual que el creado por Ducati con la Monster, se convierte en referencia, en este caso sería el de las cruiser deportivas.

La primera Diavel vio la luz en el EICMA de Milán en 2010 ante la mirada expectante de miles de asistentes al salón. La nueva versión no cambia mucho el concepto inicial de la moto, solo ha sufrido una serie de actualizaciones estéticas y de pequeños detalles que la ponen a la vanguardia nuevamente y adopta el nuevo motor Testatretta 11°, el mismo que le da vida a la Monster 1200 probada algunos meses atrás.

Ducati Diavel
 

ESTÉTICA
Impecable, intimidante y poderosa, una serie de atributos propios de la marca de Borgo Panigale. Una moto que combina varios estilos y hace difícil encajarla en un segmento, pues tiene de Dragster, de Muscle Bike y de Custom con el motor de una deportiva. Todos los acabados son de primer nivel y excelente manufactura, en especial la versión Carbon que tuvimos en prueba, con detalles en este material en los paneles del depósito de combustible, tapa del asiento y guardabarros delantero que con las llantas Marchesini forjadas logra una reducción de peso a solo 205 Kg. Se destaca el cuadro de instrumentos digital con muchisima información y acceso a los diferentes modos de potencia, control de tracción e intervención del ABS, que se pueden personalizar a gusto del usuario. En la parte alta del depósito se encuentra el indicador de marcha engranada, el nivel de combustible, el ordenador de a bordo y el modo de potencia seleccionado.

El grupo óptico con tecnología LED ofrece una excelente iluminación en tono azul muy claro, que hace que la noche se convierta en día garantizando ver el camino con claridad. Atrás el stop de dos líneas en los flancos de la parte baja del colín junto al portaplaca de anclaje monobrazo, complementan la estética radical de la Diavel.

MOTOR
La Diavel monta el comprobadísimo Testatretta 11° de 1198.4 centímetros cúbicos que produce 162 CV a 9500 rpm y un par motor máximo de 130.5 Nm a 8000 revoluciones por minuto. Cifras diabólicas para una moto con solo 205 kg de peso. Este motor lo probamos hace poco tiempo en la Monster 1200 S donde encontramos prestaciones impresionantes, lo que nos generaba cierta curiosidad por saber cómo se comportaría en una moto tan diferente.

EN MARCHA
La Diavel era la única moto de Ducati que no había pasado por nuestras manos, así que nos dispusimos a conocer a fondo a la diabólica creación de la marca, eso sí, no si antes hacer unas cuantas oraciones y rociarla con agua bendita para no ser poseídos por su espíritu maligno.

La interfaz es similar a la de otras motos de la marca, arranque con llave de proximidad y un cuadro de instrumentos con tantas posibilidades que hay que hacer un curso para entenderlo y aprender a utilizar de la manera óptima. Sobre la Diavel te encuentras con una posición de manejo algo extraña, asiento ancho, bajo y cómodo, manillar alto y ligeramente adelantado que te obliga a inclinarte un poco mientras las estriberas se quedan casi en paralelo con la parte frontal de asiento. El motor cobra vida y deja oir su voz grave a través de dos escapes ubicados en el lateral derecho, que te transmite una sensación de poder y hace que te sientas invencible. La Diavel cuenta con tres modos de potencia seleccionables desde el manillar, Urban, Touring y Sport, el primero limitado a 100 CV con intervención de los sistemas de seguridad en máximo nivel mientras los otros dos disponen de 162 CV pero con una entrega modificada así como el control de tracción y ABS, algo así como decir 162 caballos de carreras o 162 caballos de paso.

En marcha las vibraciones residuales desaparecen, el motor entrega la potencia de manera lineal desde 3000 revoluciones por minuto, primero probamos el modo Urban, donde hay potencia de sobra para movernos muy rápido en la ciudad, claro está, en función de tráfico y las normas de tránsito. Es destacable la suavidad del embrague hidráulico, así como la respuesta de la caja de cambios y el acelerador ride-wy-wire que responde a cualquier movimiento de la mano derecha. Pese a la cilindrada y a los dos escapes laterales, la Diavel no es ruidosa pero la profundidad del sonido es capaz de hacer saltar las alarmas de todos los vehículos del vecindario, sobre todo en parqueaderos cerrados.

Las primeras curvas se tornan un poco difíciles por el ancho de la rueda trasera, pero luego de algunos intentos se vuelve algo natural y muy divertido pues la Diavel logra inclinaciones asombrosas con total seguridad. Me atrevo a decir que de todas las motos que hemos probado, la Diavel es la de mayor atracción visual, es imposible pasar inadvertido pues la estética rompedora es capaz de atraer las miradas tanto de jóvenes como de adultos, niños o ancianos de cualquier género, una moto perfecta para ampliar el círculo social de quien la conduzca.

En otro escenario en busca de mayores sensaciones, cambiamos el modo de manejo a Sport y nos adentramos en autopista para salir de la ciudad. La entrega de potencia es impresionante, de verdad se siente, a diferencia de otras motos donde el mapeo es muy similar en todos los modos. El neumático trasero Pirelli Diablo Rosso II de medida 240, se agarra fírmemente al asfalto catapultándote hacia adelante, afortunadamente el asiento ha sido diseñado para que quedes integrado a la moto, de lo contrario quedarías sentado en el suelo al hacer una aceleración fuerte. La velocidad máxima está muy por encima de cualquier límite legal, se acerca a los 200 km/h en cuarta marcha lejos de haber exigido el motor y con mucho más para dar. En carretera de curvas la moto cruza con naturalidad y aplomo, tiene un buen ángulo de giro y se puede inclinar hasta el límite marcado por las estriberas, las suspensiones se comportan correctamente aunque en zonas con baches e irregularidades se transmiten mucho a los ocupantes. Los frenos son perfectos, adelante de buen tacto y excelente mordiente mientras el trasero se limita a apoyar al primero, el sistema ABS no se siente a no ser que hagas una frenada de emergencia a alta velocidad o te detengas sobre un paso de cebra.

Nos faltaba probar el modo Touring, así que cambiamos para evitar el elevado consumo de combustible en el modo Sport. De nuevo la Diavel entrega 162 CV pero de manera más progresiva, siendo aún mucha potencia disponible con solo abrir el acelerador. El motor gira alegremente cerca de las 7000 rpm, lejos del corte de corriente pero suficiente para entregar casi el 80% de la potencia máxima, lo que permite mantener velocidades de una deportiva con el confort de una cruiser.

La Ducati Diavel es una moto de esas que tiene tanto seguidores como detractores, pero que con una simple prueba de manejo, el espíritu diabólico que la encarna es capaz de hacerte cambiar la opinión subjetiva y que te enamores de ella. Una moto que aunque no tiene un segmento específico, se adapta a diferentes grupos donde por estética y prestaciones va muy bien.

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