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HONDA INVICTA 150

Honda Invicta 150

Luego de su paso por la sala de cirugía, la renovada Honda Invicta muestra su nueva cara, fiel al ADN de marca, pues la pequeña CB se inspira en su hermana mayor, la Hornet, para brindar sensaciones de grande en un segmento de entrada.

La CB 150 Invicta cambió para mejorar, evoluciona de su antecesora en el diseño que ahora es más fiel a los rasgos de familia, de hecho sus líneas, desde la farola hasta el colín, semejan a su hermana mayor la CB 600, incluyendo el tablero de instrumentos a imagen y semejanza de la Hornet.

Motos honda invicta 150

En el apartado de diseño y acabados la tarea se realizó satisfactoriamente, desde la farola muticonvex de claras reminiscencias de su pariente la Hornet, hasta el tablero de instrumentos totalmente digital que contiene toda la información que se requiere para una conducción segura. El depósito de combustible es voluminoso y monta dos entradas de aire laterales que le otorgan más robustez al conjunto. Siguiendo hacia atrás están el colín alto con unas asas de sujeción en material termoestable, un enorme escape que también aporta a la estética posterior, rematadacon una cola levantada y un stop de leds.

Ya con la expectativa de tener a la nueva integrante de la familia Honda empezamos la prueba. Una moto sport que aunque sufrió algunos ajustes y cambios en el motor y caja frente a la versión anterior, mantiene la misma curva de potencia. La suavidad de marcha es abrumadora, al ralenti es casi imperceptible el ruido y vibración del motor lo que redunda en comodidad, esta es una característica que se espera de la marca y en esta versión no defrauda.

La unidad de pruebas que recibimos de parte de Fanalca ha sido 0 km., por lo que tuvimos el privilegio de hacerle el periodo de rodaje. Durante los primeros 500 km el mimo a la Invicta ha sido total haciendo solo recorridos urbanos, para medir parámetros como consumo, respuesta al acelerador, sincronización de la caja de cambios, frenada y ergonomía. El motor, un monocilíndrico de dos válvulas, refrigerado por aire que produce 13,5 caballos de potencia, ahora monta crank además del arranque eléctrico, que aunque en estos tiempos ya es un elemento exótico no deja de ser útil en el caso hipotético de que se quede sin batería. La respuesta del propulsor es progresiva, empuja desde abajo dando mucha respuesta entre el tráfico pesado, solo se pierde algo de empuje entre 1a y 2a velocidad ya que la relación es muy larga lo que hace que quedemos faltos de potencia si apuramos el cambio a 2a velocidad, el resto de marchas suceden de forma escalonada y precisa. El accionamiento de la caja es extremadamente suave y unido a su palanca de doble efecto, aporta a la comodidad del piloto incluso en condiciones de tráfico denso, y es esto precisamente lo que se busca en una motocicleta de uso urbano. 

 

La frenada corre a cargo de discos adelante y atrás, el funcionamiento es impecable ya sea que haya que dosificar o frenar con contundencia. En cuanto a ergonomía la comodidad está asegurada, un manillar alto, unas estriberas algo adelantadas, el asiento con buen mullido y a una altura adecuada, hacen adoptar una posición erguida que no tensiona ningún músculo lo que hace el viaje relajado y asegura muchos kilómetros sin cansancio.

Por otra parte, lo que definitivamente no está a la altura del conjunto son los comandos de luces y pito, se ven muy pobres frente al resto de detalles de la Invicta y resultan incómodos en su accionar pues no son intuitivos, es necesario buscar con la mirada el interruptor de luces altas para no tropezar con las direccionales, por ejemplo, y falta un corte de corriente al lado derecho.

Al ir aumentando los kilómetros recorridos, llevamos la Invicta a altas revoluciones para ver de qué es capaz. Toda esa delicadeza cambia, ahora se siente la rumorosidad del motor, sin llegar en ningún momento a ser molesto, hay más torque y la respuesta es notoria llevando a la Invicta hasta su velocidad máxima de 121 km/h. La suavidad del motor además de transmitir seguridad, nos da la sensación de poder mantener esa velocidad indefinidamente. El consumo promedio se situó en unos 172 km. por galón.

 

En estos escenarios, fuera de la urbe, probamos otros aspectos, las suspensiones y los neumáticos. Adelante monta una horquilla hidráulica que aunque es un poco dura para lo que estamos acostumbrados de parte de Honda, absorbe muy bien las irregularidades y transmite firmeza y seguridad a alta velocidad; atrás monta una monosuspensión con precarga en 5 posiciones que también es un poco rígida en su tarado de serie, y funciona de manera impecable a la hora de entrar en curvas rápidas. Los neumáticos, aunque cumplen su cometido sobre el asfalto seco, no son los más acertados para pistas mojadas ya que su material duro disminuye su agarre en este ambiente. El segundo a bordo se sentirá cómodo gracias a un asiento amplio y unas estriberas a la altura correcta, que si bien acogen correctamente los pies, quedan muy afuera aumentando el riesgo de colisión lateral.

Honda ha acertado con la nueva cara de la CB 150 Invicta, una moto de gran desempeño en cuanto a prestaciones, confort y economía, que luego de una cirugía estética presenta mejores argumentos para seguir vigente y satisfacer a muchos fieles a la marca.

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