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Keeway RKV 200

Keeway RKV 200

Las motos italianas se han convertido en íconos alrededor del mundo, por su calidad, diseños muy acertados y personalidad definida. Muchas de ellas como marcas aspiracionales y al alcance de solo unos pocos. La alizanza entre el gigante asiático Keeway y la legendaria marca Benelli, permite crear ejemplares con todo el buen gusto de los italianos pero accesibles al usuario del común, logrando un perfecto equilibrio entre calidad y diseño, y bajos costos de adquisición y mantenimiento.

Sin duda, la primera impresión de la nueva Keeway RKV es su acertada estética, el ajuste de sus plásticos, las texturas, calidad de la pintura, y hasta los más pequeños detalles, que hacen querer indagar más sobre ella. Para este Test Drive contamos con dos unidades de prueba, una en Bogotá y la otra en la ciudad de Cali, cada una en diferentes escenarios y condiciones. A la altura de la capital se comportó muy bien sin pérdida de potencia excesiva, donde la agilidad en el tráfico citadino es sobresaliente pese a sus dimensiones que aunque son generosas, no te ponen en apuros a la hora de zigzaguear y evitar obstáculos. Teniendo claro el desempeño brillante a 2.600 metros sobre el nivel del mar, pasamos a la unidad de prueba que nos fue entregada en Cali. Para la mayoría es bien sabido que en las regiones cálidas los motores funcionan mucho mejor por razones atmosféricas, por lo tanto la prueba de fondo se hizo en el Valle del Cauca alternando esta RKV con nuestra piloto Marianna. Dos géneros y dos apreciaciones diferentes pero que llegamos a la misma conclusión, potencia y diseño. 

Para el tema de potencia cuenta con una planta motriz interesante para la categoría, un monocilíndrico refrigerado por aire y aceite, cuatro válvulas, que transmite sus caballos a través de una caja de 5 velocidades que destaca por un acertado escalonamiento manteniendo potencia y velocidad para las constantes paradas y arrancadas en la ciudad, lo que nos da una idea de su comportamiento en carretera de montaña, donde sube bien aún con acompañante y con una buena recuperación en casos de adelantamiento. Solo una rumorosidad alta se siente cuando el cuentavueltas toca las 7.000 rpm que nos recuerda su único pistón pero sin llegar a ser verdaderamente molesto. Los 17 caballos la empujan con soltura y la lanzan hasta los 127 k/h de marcador que por cierto no difiere mucho de la velocidad real. La RKV 200 descansa sobre unas suspensiones atípicas para la categoría, adelante con unas barras invertidas y atrás, más convencional, doble amortiguador con precarga en 5 posiciones y tanques de Nitrox enfriadores del líquido hidráulico. Este sistema le otorga mucha comodidad en la ilimitada cantidad de baches que hay en la capital los cuales absorbe sin queja, transmitiendo seguridad, firmeza y progresión, algo necesario en nuestros centros urbanos. La frenada es un complemento fundamental para parar las alegrías del propulsor, este apartado es confiado a un disco delantero con pinza de cuatro pistones que aunque no entregan la potencia que se espera por su imponente estética, cumple su misión a cabalidad con el apoyo del disco trasero con pinza de dos pistones. 

La posición de conducción tanto en forma defensiva para la ciudad o racing para cuando la ruta nos lo permite, es bastante cómoda y se extiende también al acompañante que se sitúa en un segundo nivel, con las estriberas a una altura adecuada. 

Terminamos los comentarios del Drive Test con lo que debiéramos haber empezado...el estilo, ya que es algo significativo en este modelo. La farola romboide le da el toque personal que difiere mucho de la nutrida oferta de motos de este tipo en otras marcas. La óptica multiconvex con sus bombillas H4 le dan un brillante haz de luz pero estrecho que dificulta un poco la visión profunda en carretera. El conjunto integra la farola con las direccionales y el tablero de instrumentos en un carenado de impecable factura y con el sello Keeway al centro. Las líneas siguen hacia atrás con aristas que forman la cola en un estilo racing que remata en un colín en resina que integra las asideras para el pasajero y el stop, de leds, que definen su carácter deportivo y estilo italiano, esto se nota también con el escape de gran tamaño y los protectores de formas caprichosas pero elegantes.

El cuadro de intrumentos es análogo - digital que nos presenta gran información, entre otras la marcha engranada, nivel de combustible, reloj horario, rpm, entre otras. Los plásticos de alta calidad y ensamble perfecto armonizan con los brillantes colores disponibles, negro, rojo y naranja. El tanque de combustible es de bonito diseño y tiene una capacidad de 4.5 galones que le dan una autonomía aproximada de 595 km., con reserva incluida. Esta gran autonomía es debido a su bajo consumo que se sitúa en unos 135 km/gl. 

Sin duda esta RKV es una buena opción de compra, pues reúne virtudes propias de una motocicleta de más alto standing, con el respaldo de una legendaria marca, pero a un precio accesible.

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