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KTM RC200

KTM RC200

​Instinto deportivo

En las últimas décadas el naranja ha brillado en las principales competencias del mundo convirtiendo a KTM en referente de deportividad. Ahora el turno es para las motos de calle que gracias a la alianza con el fabricante indio Bajaj, permite transferir toda esa tecnología a vehículos para uso diario a precios competitivos.

Aunque el éxito de KTM ha estado enmarcado en el ámbito deportivo, la historia de sus motos de calle se remonta hasta 1951 cuando fue producida la primera R100, más de 6 décadas de experiencia que respaldan cada uno de sus modelos bajo el slogan Ready to Race. Y es precisamente bajo ese concepto "lista para correr", que se desarrolla la RC200, la pequeña deportiva de la casa de Mattighofen derivada de la Duke 200 producida por Bajaj para el mundo.

ESTÉTICA

Con una personalidad propia, la KTM RC200 no se asemeja a ninguna deportiva del mercado, en especial en el frontal donde la doble óptica redonda enmarcada por luces de posición leds, le dan ese toque diferencial. Las líneas angulosas recorren la moto de adelante hacia atrás creando un conjunto realmente atractivo a la vista y con una clara inspiración en su experiencia en el mundial de motociclismo en la categoría Moto3. Se destaca el chasis tubular en acero de alta resistencia en el color naranja de la marca que contrasta con el negro mate y blanco del depósito y carenaje respectivamente. Además, los espejos gozan de un atractivo diseño e incorporan los intermitentes. Otro de los puntos fuertes de la RC200 es el lugar del pasajero, en un material flexible, que en solitario brinda ese aspecto de "solo seat", pero que recibe amablamente al acompañante para hacer recorridos a dúo sin problema.

Su aspecto deportivo está complementado con un triángulo ergonómico que obliga a adoptar una postura racing, sin ser radical, lo que permite su uso diario sin acusar un cansancio elevado. La óptica posterior en led se encuentra simulada bajo el colín y las direccionales se ubican a ambos lados del portaplaca. El escape pasa inadvertido, es una obra maestra de los ingenieros quienes lo ubicaron en la parte baja del motor, y queda oculto detrás del carenaje por el costado derecho. El cuadro de instrumentos es digital, muestra toda la información necesaria incluyendo tiempo de viaje y velocidad promedio.

MOTOR

El propulsor de la RC200 es el mismo utilizado en la Duke, un monocilíndrico de 4 tiempos refrigerado por líquido, dóble árbol de levas e inyección electrónica que alcanza la cifra de 25.5 Hp a 10.000 revoluciones por minuto, la más alta de la categoría, que asegura unas prestaciones dignas para quienes buscan una moto funcional pero divertida.

EN MARCHA

La marca austriaca ha llevado su experiencia en el mundo de las carreras al usuario común, permitiendo a miles de motociclistas cumplir el sueño naranja. La RC200 es la segunda generación de esa estrategia que inició con las pequeñas Duke y que continúa con la RC390. La pequeña deportiva aunque sus medidas son reducidas, acoge bien a pilotos de diferentes tallas gracias a la altura del asiento y posapiés que no obligan una postura radical. Todo está en su lugar y funciona correctamente, el motor cobra vida al primer toque del botón de arranque dejando oir su voz, muy similar a la de su hermana la Duke 200. La caja de 6 velocidades es supremamente suave y precisa en su accionamiento, combinada con un embrague de buen tacto.

Los 25.5 equinos de la RC200 empujan con decisión desde abajo, goza de una excelente respuesta en todo el rango de revoluciones lo que la convierte prácticamente en dos motos en una, es decir, si conduces debajo de las 7500 rpm se comporta como una moto dulce y suave, pero capaz de superar las velocidades legales, además, su consumo es bastante contenido, alrededor de 130 kilómetros por galón, pero si la llevas arriba de vueltas, cambia de actitud logrando la pole position en cada semáforo y alcanzar una velocidad máxima de 135 km/h limitada electrónicamente y con un porcentaje de error inferior al 5% en el cuentakilómetros.

Las brillantes prestaciones de la RC200 se aprovechan al máximo gracias a una parte ciclo correctamente equilibrada en la que se destaca la horquilla telescópica invertida adelante y suspensión trasera WP Monoshock, y frenos de disco lobulados en las dos ruedas, en la primera de 300 mm con pinza de 4 pistones con anclaje radial mientras en eje posterior monta uno de 230 mm con cáliper flotante de un solo pistón. Son precisos, dosificables y de buen tacto que detienen la moto con seguridad en cualquier condición.

La RC200 es una verdadera deportiva, no solo en apariencia sino en comportamiento y prestaciones, es ligera, fácil de llevar y con un marcado carácter que permite a usuarios más exigentes, satisfacer sus necesidades de velocidad y adrenalina. Aunque es de apariencia radical, es perfecta para usar a diario en ciudad, para llevarla por carreteras sinuosas de montaña el fin de semana o para bajar tiempos en el circuito.

KTM hace usuarios felices, la marca aspiracional permite acceder a ella a través de sus vehículos de entrada que disponen de alta tecnología, diseño radical y prestaciones deportivas, llevando su esencia a las calles del mundo.

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