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Kymco Fly 125

Kymco Fly 125

Cuando el tráfico se torna denso y las posibilidades de movilidad se limitan, quisiéramos tener alas para desplazarnos de un lugar a otro, una sensación similar a la que sientes al conducir una Fly, una ágil scooter que pese a las condiciones del tráfico, es capaz de llevarte "volando" a donde vayas.

Kymco ha logrado posicionarse en el mercado colombiano con una amplia oferta de scooter que se complementa con la llegada de la Fly 125, aunque realmente no se trate de ninguna novedad, pues se basa en la Agility RS pero cambia de denominación para acercarse aún más al nuevo usuario de las dos ruedas.

Aunque las principales marcas de motocicletas en Colombia cuentan con representantes en la categoría scooter, es Kymco quien presenta el más completo portafolio con opciones en diferentes cilindradas, pero conservando su estilo, facilidad de manejo y capacidad de carga, tres aspectos básicos para el usuario que busca una alternativa de movilidad en la ciudad. Y es precisamente en la ciudad donde inicia nuestra prueba luego de recoger la nueva Fly en un punto de venta de la capital.

El primer impacto es que estamos viviendo un "Déjà Vu", una sensación extraña de que estamos repitiendo una experiencia previa, y no es por error, la Fly ha sido concebida a imagen y semejanza de la exitosa Agility, bajo las mismas características de diseño y confiabilidad que ya conocemos por lo que no requiere de presentación.

Pese a su carácter urbano decidimos hacer nuestra prueba por la ruta que conduce hacia el municipio de la Vega en Cundinamarca. A primera vista resalta su tamaño compacto así como la baja altura del asiento ubicado a solo 78 centímetros del suelo, que combinado con su peso de 107 kilogramos, la convierten en la moto ideal para mujeres y personas de baja estatura. Cuenta con los dos sistemas de arranque, eléctrico y de pedal, su motor en marcha ronronea con el sonido característico de las scooter firmadas por Kymco. El cuadro de instrumentos cuenta con los testigos básicos de velocidad, nivel de combustible, luces y direccionales, que implementan el característico "click - click" para indicar que están accionadas y se apagan rápidamente con el sistema "one touch". Mi compañera de ruta es una amante de las dos ruedas, pero ésta será su primera salida en moto por carretera en la que pretende conocer de cerca las bondades de una transmisión automática. Ella es de frágil y delicada estampa y es actualmente funcionaria de un despacho en el respetable Congreso de la República, aburrida del pico y placa, de los trancones y el alto costo de los parqueaderos en la zona histórica de Bogotá. 

Iniciamos nuestro paseo teniendo como primera parada la estación de servicio en la salida por la calle 80 en la autopista Bogotá - Medellín. Sortear el tráfico bogotano un sábado por la mañana, día sin pico y placa, es toda una odisea, la calle 80  en el sentido oriente - occidente está como siempre, congestionada, sin embargo es aquí donde se descubre el placer y la facilidad de circular en medio de los demás vehículos y ser el primero en los cambios de semáforo. La distancia entre los espejos de la Fly es justa para circular entre los carriles repletos de carros, sin embargo es necesario tener precaución con los vehículos pequeños, para no llevarnos algún susto. El habitáculo es suficiente para albergar cómodamente tanto al piloto como al acompañante y la plataforma, parrilla trasera y baúl bajo el asiento, permiten una excelente capacidad de carga, un plus que no te ofrece ninguna moto del mercado.

La Fly cuenta con gran respuesta a la aceleración, sus 9.3 HP a 7500 rpm se dejan sentir y nos dan una sorprendente velocidad final alcanzando rápidamente los 100 km/h con pasajero y a una altitud de 2600 metros sobre el nivel del mar. A la salida de Bogotá nos reunimos con un club multimarca de scooter, este grupo de gomosos están inquietos por conocer y comparar las prestaciones del más reciente lanzamiento de Kymco para el 2013. Nuestra ruta nos espera con una subida prolongada hasta llegar al alto del vino y luego una serie de sinuosas y cerradas curvas, un trazado muy divertido para una scooter. Subiendo con pasajero es un poco lenta por el poco oxígeno que ingresa a la cámara de combustión, pero al llegar al descenso en la zona de curvas le damos rienda suelta a la adrenalina y nos dejamos llevar por la emoción de entrar con "rodilla al piso" en cada cambio de dirección. Mi acompañante parece disfrutar al máximo al recorrido, ya que entre más le exijo a la moto en curva, ella me sujeta con más fuerza, ¡qué bien!, pero lo que en principio parecía una ventaja se convierte en un ruido molesto, la baja altura de la Fly 125 permite que el gato central roce el suelo en los giros a la izquierda, algo que en ciudad difícilmente sucederá. Por otra parte la amortiguación delantera es telescópica hidráulica y viene lista para  las calles de cualquier ciudad, sin embargo su tarado es algo duro y al exigirla de manera fuerte genera un golpeteo que transmite las irregularidades del asfalto al piloto.

El municipio de la Vega es de clima templado, uno de los preferidos por los bogotanos para recorridos cortos, nuestros compañeros de ruta centran su atención en la recién llegada, me aconsejan y dan secretos de "tuning", pues las scooter son algunas de las pocas motos que permiten este tipo de modificaciones y salen bien libradas.

Sobre las 6 de la tarde iniciamos el regreso, notamos el sistema de luces de corriente directa, perfectas ya que funcionan aún con la moto apagada y es una ventaja al momento de transitar en la noche pues la intensidad no depende de las revoluciones del motor. En cuanto a seguridad activa, la Fly mantiene la configuración de la saga Agility, disco de 130 mm adelante con pinza de doble pistón de excelente mordida y suave tacto, y simple tambor atrás que apoya la labor del primero.

Mi improvisada acompañante quedó enamorada… de la moto, la camaradería y todo lo que reúne la comunidad scooter, nuestra próxima cita será en el concesionario para escoger entre el color rojo, blanco o negro, también la enamoró su precio $3.990.000 la más económica del mercado, y lo fácil que es manejar una Kymco.

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