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Royal Enfield Continental GT

Royal Enfield Continental GT

Con la esencia pura de las cafe racer de mediados del siglo pasado, Royal Enfield trae al presente la que sería, en el lenguaje pagano, la reencarnación de la icónica Continental GT de 1965, una moto que mantiene intacto el espíritu de la época pero incorpora tecnología actual para brindar además de estilo, la confiabilidad que el usuario busca.

La primera Continental GT vio la luz en 1965 cuando la marca decide producir una moto que cumpliera con las espectativas de la época, montando un propulsor de 250 cc con caja de cinco velocidades y una potencia máxima de 21 HP. La nueva Continental GT, casi 50 años después, vuelve a la línea de producción pero esta vez aumenta su cilindrada a 535 cc, incorpora inyección electrónica de combustible y produce una potencia de 29.1 HP a 5.100 revoluciones por minuto.

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CUESTIÓN DE ESTILO

La apariencia de la Continental GT no deja indiferente a nadie, las líneas clásicas con un toque de deportividad, evocan el motociclismo de antaño que tan de moda está por estos días. Se destaca el diseño del depósito de combustible largo y el asiento monoplaza rematado por un colín en acabado brillante del mismo color de la moto. Los posapiés atrasados y el manillar bajo simulan una posición de manejo particular para este tipo de motos. A pesar de ser una moto de estilo clásico, monta elementos de primer nivel como el freno de disco delantero firmado por Brembo y la suspensión trasera Paioli con botella auxiliar de gas y precarga, que garantizan además de un andar con estilo, seguridad en marcha y capacidad de frenado.

En cuanto al motor la nueva Continental GT monta el monocilíndrico de mayor capacidad de la marca, 535 cc refrigerado por aire con caja de cambios de cinco velocidades. El conjunto compacto tiene un exterior con acabados semejante al de hace 50 años, lo que aporta a la apariencia retro de la moto.

Continental GT

EN MARCHA

Tuvimos la oportunidad de asistir al evento de lanzamiento de la marca en Bogotá, donde se dispuso de 19 unidades de todas las referencias para probar. Lógicamente la Continental era la novedad de Royal Enfield, por lo tanto fue la favorita de quien esto escribe y por supuesto, solicitada con posterioridad para una prueba más profunda.

La reducida altura al suelo hace que la Continental GT se adapte correctamente tanto a hombres como a mujeres de talla promedio facilitando las maniobras en parado y a baja velocidad. Es una 535 que se siente como si fuera menor, ya que no hay nada que sobre y el reparto de pesos está bien equilibrado para este fin. La Continental GT cuenta con arranque eléctrico y a pedal, el primero funciona correctamente mientras para arrancar el motor con el pedal hay que hacer un curso ya que no es labor sencilla. Al ralenti la moto se hace sentir, las vibraciones del monocilíndrico se transmiten por toda la moto llevándonos a otra época donde los silent block y otras maneras de reducir este impacto no habían sido inventadas. No es un defecto, pues la marca ha querido transmitir la sensación del motociclismo puro.

La caja de cambios funciona bien, es suave, precisa y junto al embrague cumplen su labor, permitiéndonos transitar por la ciudad sin más problemas que los que el caótico tráfico de la capital nos tiene preparados. El motor se siente a gusto a bajas revoluciones, donde el par motor de 41.3 Nm es más que suficiente para una conducción relajada y placentera. Cabe anotar que en marcha las vibraciones se reducen considerablemente mientras no pases el cuentavueltas por arriba de 5.000 rpm. La posición de manejo es como se esperaba, típica de una cafe racer sin llegar a ser radical, ya que el manillar no está tan bajo como en algunas de su estilo. Es una moto que hace que la ciudad se torne en blanco y negro, donde solo resalta el rojo de nuestra montura y el brillo de los lentes oscuros al reflejo del sol.

Decidimos llevar nuestra Continental fuera de la ciudad ya que las atestadas calles de Bogotá limitan su uso a las tres primeras marchas. El chasis doble tubular tiene la suficiente rigidez para permitirnos una conducción divertida en zona de curvas; tomamos la vía que de Bogotá conduce al municipio de Choachí, una carretera sinuosa rodeada de vegetación y con un asfalto en muy buen estado donde las llantas Pirelli Sport Demon que monta de serie se agarran con fuerza para brindar seguridad al paso por curvas. La Continental GT no es una moto para correr, aunque su apariencia es Cafe Racer está destinada a los paseos tranquilos donde prima una sonrisa en el rostro y ese placer de rodar con estilo que una elevada velocidad máxima. No obstante, el propulsor es capaz de llevarnos a rozar los 140 Km/h en condiciones favorables.

El ascenso por la montaña nos lleva a superar los 3.000 metros sobre el nivel del mar, donde nuestra invitada se comportó de maravilla. El sistema de inyección electrónica mantuvo la mezcla correcta evitando pérdidas de potencia y permitiéndonos un recorrido placentero y seguro. A mitad del camino hacemos un alto para la sesión de fotos y retomamos la ruta que gracias al buen clima que nos acompañó, fue más que divertida.

Al regresar decidimos poner a prueba el sistema de frenos Brembo y las suspensiones Paioli ya que es la primera referencia de la marca en montar este tipo de componentes. Para hacerlo tomamos el descenso con un manejo deportivo buscando el límite en cada curva, siguiendo a nuestro compañero de ruta que conducía una moto de mayor cilindrada y prestaciones. Nos quedó claro que la marca ha hecho lo mejor en la Continental GT, pues nunca hubo nada que rozara contra el suelo ni situaciones comprometidas por causa de frenos o suspensiones.

La nueva Continental GT reencarna perfectamente la esencia pura de las antiguas Cafe Racer, al mantener la apariencia deportiva de la época y la confiabilidad mecánica que quiere el usuario actual.

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