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Suzuki GZ 150

Motos Suzuki GZ 150

Culto al cromo

Con la precisión de un artista que cuida hasta el más pequeño detalle, los ingenieros de Suzuki plasmaron su experiencia del mundo custom en la nueva GZ 150, una moto que transmite la esencia de una cultura dominada por hermosas siluetas, trajes en cuero y mucho cromo, que hasta ahora había estado limitado a cilindradas mayores.

Suzuki GZ 150

Desde su presentación en 2013 en la Feria 2 Ruedas en Medellín, la GZ 150 había generado gran expectativa entre los amantes del custom y quienes se habían dejado seducir por sus líneas suaves y fluídas. Pero como todo lo bueno, se hizo esperar y, casi un año después, llega como una top star a hacer su debut en la pasarela de asfalto donde sabe que no tiene rival.

Suzuki hace una clara apuesta en un segmento completamente desatendido por las marcas tradicionales. Las custom se han quedado en las ligas mayores, convirtiéndose para muchos símplemente en objetos de deseo y aspiracionales al llegar a una edad adulta. La nueva GZ 150 es la puerta de entrada al mundo del cromo, de libertad y rebeldía ligados a este tipo de motocicletas, cumpliendo a cabalidad con el estilo que marcó a una generación.

Motos Suzuki

ESTÉTICA

Con una clara inspiración en las Intruder de la marca, Suzuki ha dotado a su pequeña custom de gran personalidad, una digna heredera del ADN de una de las series más exitosas de la casa japonesa. A primera vista parece de mayor cilindrada, si silueta alargada y baja junto a un depósito de generosas dimensiones, nos lleva a imaginarnos una confortable posición de manejo para relajarnos y disfrutar de la conducción con una buena compañía. El cromo es protagonista, el manillar, espejos, cuadro de instrumentos, farola, direccionales, escape y varios detalles laterales brillan contrastando con los colores vivos de la moto y el material negro del asiento. El tanque de combustible bicolor integra dos emblemas con la tipografía de la marca, en un aplique que se semeja a un ala, transmitiendo libertad y movimiento.

El asiento biplaza a doble nivel es ancho para el piloto y ofrece un ligero apoyo lumbar que evita el cansancio, el segundo a bordo dispone de un espacio de menores dimensiones pero con respaldo a falta de asas de sujeción. El material es suave y el mullido confortable, además integra detalles como remaches cromados que le dan un aspecto más purista. Por otra parte, el manillar alto, la farola redonda, direccionales en cristal ámbar y el bocél sobre el guardabarros delantero, le otorgan ese aire clásico de las custom de los 90s.

Si hay algo que cambiaría a la estética de la GZ 150, serían los rines, pues unas llantas de radios lucirían mucho mejor en el concepto clásico de la motocicleta. Por lo demás, creo que la experiencia de Suzuki en la fabricación de este tipo de motos se ha plasmado correctamente en la nueva integrante de la familia.

Motos  Suzuki

MOTOR

Dentro de un bloque sobredimensionado se encuentra una pequeña cámara de combustión que cubica 149.3 centímetros cúbicos con una gran novedad en la cilindrada, su alimentación es por inyección electrónica, un sistema que optimiza el consumo de combustible, asegura un mejor rendimiento y reduce las emisiones contaminantes. Un golazo de Suzuki en el año del mundial, al integrar tecnología de punta en una motocicleta de baja cilindrada. La potencia se transmite a la rueda trasera mediante una caja de cambios de 5 marchas correctamente escalonadas para brindar una respuesta óptima en todo el rango de revoluciones. La transmisión final es por cadena.

EN MARCHA

La nueva Suzuki GZ 150 recibe amablemente al piloto. El triángulo ergonómico es custom 100%, manillar alto, asiento bajo y posapies adelantados, obligando a tomar una posición relajada donde todo el peso descansa sobre el trasero, no hay ninguna carga sobre las muñecas y los pies quedan libres adelante. Al oprimir el botón de arranque el motor cobra vida, no necesitas starter (choque) manual, ni accionar el acelerador, la sincronización del sistema es perfecto. El propulsor es prácticamente imperceptible, no hay vibraciones ni ruidos, todo es tranquilidad. El embrague y caja de cambios funcionan como un reloj suizo, suaves, precisos, encuentras todas las marchas sin esfuerzo lo que se traduce en confort.

El motor responde correctamente al primer movimiento del acelerador, la entrega de potencia es lineal, sin baches ni caídas manteniendo un régimen medio, y como buena representante de las custom, a bajas revoluciones se comporta bien. No es una moto para correr, es para disfrutar en el día a día y para salir a rodar y disfrutar de un buen paisaje a las afueras de la ciudad, no obstante es capaz de superar la barrera de los 100 km/h, velocidad suficiente para llegar rápido a cualquier lugar y segura para no ser multados por exceso.

Si alguien se ha preguntado ¿por qué en las custom siempre va una hermosa mujer?, la respuesta es sencilla, el acompañante dispone de un buen espacio, respaldo y posapies en la posición justa para no obligar a doblar las piernas demasiado, en resumen, es confortable, y la GZ no se queda atrás, ha sido diseñada para rodar a dúo, por lo que las condiciones para el segundo a bordo son más que aceptables.

En la ciudad la moto se desenvuelve con naturalidad, cuenta con un amplio radio de giro para moverse fácilmente en medio del tráfico y la baja altura del asiento transmite seguridad al permitir alcanzar el suelo con los dos pies incluso para los usuarios de talla pequeña. Solo debes acostumbrarte a la posición adelantada de las estriberas, que en algunos momentos, luego de una parada, se nos perdían al buscarlas más atrás.

Suzuki combina en la nueva GZ 150, dos aspectos que eran exclusivos para motos de más alta gama, diseño y tecnología. Líneas atractivas y con personalidad, para competir en un mundo donde todas las motos parecen iguales, y sistema de inyección electrónica, una apuesta a la optimización del consumo y al cuidado del medio ambiente. Suzuki GZ 150, más que una moto, es un estilo de vida.

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