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MaxSYM 600i ABS

Es grande, larga y pesada; tres atributos que en principio no suelen asociarse con una máquina desarrollada para encajar dentro del concepto de movilidad urbana y sin embargo la gente de SYM ha sabido ir más allá de las solas dimensiones para ofrecer un mega scooter que supera tus expectativas.

En Europa, donde siempre encuentran un nombre para cada nueva categoría de motos, a las scooter como la Maxsym 600i las llaman GT, por aquello de Gran Turismo, designación que deja claro el enfoque del mayor de los productos traídos por la casa Taiwanesa: un vehículo para desplazamientos urbanos, con capacidad para largas escapadas fuera de los confines citadinos con el mayor confort posible sobre una máquina de su tipo. Dicho esto qué mejor para aprovechar el poco tiempo que tuvimos a disposición con este aparato de 565cc, que llevarlo lejos del fastidio de las congestiones de la capital para evadirnos a buena marcha por carreteras que nos llevaron a bellas y apacibles poblaciones por las tierras de la ruana, el maíz tostado, los viejos fósiles y la Virgencita.

A pesar del frío que ese día imperaba por la ruta que una a Bogotá y Tunja, no había razones para desdibujar la sonrisa detrás del casco. La Maxsym rueda como una alfombra voladora sobre el asfalto gracias al óptimo rendimiento de las suspensiones y al placentero funcionar del propulsor que le permite rodar a gusto marcando unos 140km/h de promedio y alcanzando en los tramos más planos y despejados el tope del odómetro allá por los 170km/h. El motor es una seda, algo parsimonioso para alcanzar su tope y cuando se enfrenta a un ascenso, pero es que los 238kg de peso en orden de marcha se hacen sentir sobre una máquina de 45hp de potencia, máxime cuando esta cuenta con un sistema de transmisión CVT que, como algunos sabrán, afecta la capacidad del motor de transferir la potencia a la rueda posterior.

La Maxsym rueda como una alfombra

El trayecto continúa plácido y entretenido a lo largo de las pequeños ascensos y descensos del camino, y cada que encontramos una curva no deja de sorprendernos la rigidez del chasis que permite encarar con el acelerador a fondo las trazadas más rápidas, teniendo la seguridad de que la cola de la moto no se va a mover en una dirección distinta a la que traza la cabeza debido a la flexión del chasis, algo que suele suceder en otras máquinas de este estilo. En las curvas llama también la atención que a pesar de las dimensiones de la CVT del lado izquierdo y del escape del derecho, hasta ahora no haya nada que roce contra el piso, “cuestión de ángulos – pensamos – con toda seguridad al entrar en un tramo más revirado y estrecho encontraremos el límite de cada lado”.

El progreso ha dejado una huella imborrable y fea en la vía que conduce al insigne Puente de Boyacá; mucho concreto y muchos letreros dañando los bellos paisajes cercanos al histórico lugar; más allá de la pérdida paisajística las cosas a bordo de la Maxsym 600i marchaban de maravilla y no había razones sino para disfrutar con ella. Una vez llegados al famoso puente sobre el río Teatinos, dimos vuelta hacia el occidente internándonos por un camino que une este punto con las poblaciones de Samacá, Villa de Leyva, Ráquira y Chiquinquirá, abriéndose paso entre las colinas boyacenses.

Con el cambio de ruta llegó también un cambio de pisos, por delante teníamos un asfalto en peores condiciones que el que habíamos disfrutado hasta entonces, huecos, carrileras, pequeños regueros de tierra en los bordes… condiciones más exigentes para las suspensiones de la pesada SYM que sin embargo se desenvolvieron sin tacha, permitiendo enfocar toda la atención en escoger la mejor trazada y evitar tropiezos. El susto sin embargo vino de cuenta del accionamiento del ABS que equipa esta scooter de serie. Hasta entonces el desempeño de los frenos había merecido solo elogios, ofreciendo una respuesta segura y eficaz cada que se requirió. El susto, decíamos, llegó cuando decidí poner a prueba el accionamiento del ABS, y todo porque al apretar a fondo la leva derecha (que acciona las pinzas radiales sobre cada uno de los discos de 275mm) esperando que la moto se clavara de cabeza sobre la rueda, lo que sucedió fue que el sistema la liberó notoriamente dejando que la moto avanzara, acción completamente opuesta a la esperaba y que por un instante me hizo poner la piel de gallina, pero casi inmediatamente el sistema retomó la presión sobre los discos de freno accionándolos de manera adecuada y deteniendo la moto sin vacilación.

Más allá de este inesperado comportamiento, la Maxsym 600i no dejaba de continuar sorprendiendo por su capacidad de inclinación, aún en curvas estrechas sin que nada limara contra el piso, por la agilidad y facilidad de la que hace derroche para cambiar de línea con apenas una insinuación, por la delicia de la respuesta del propulsor y, naturalmente, por el casi inacabable confort de marcha que brinda esta máquina y que solo se vio ligeramente empañado en ocasiones cuando en plena tumbada vinimos a encontrarnos con líneas pintadas en el piso, caso en que las llantas Maxis que equipa de serie dieron señas de debilidad, pero si hemos de ser honestos, en este punto a quién ha de endilgarse la responsabilidad, ¿a los cauchos o a la negligencia de quienes insisten en seguir usando pinturas con bases oleaginosas para demarcar las curvas?

De regreso a la ciudad capital ya casi al caer la noche y luego de una larga pero muy entretenida y descansada jornada, llegaba el momento de prepararse para la no tan agradable tarea de circular por las atestadas y ahuecadas calles capitalinas. Lo primero que llama la atención es la presentación del cuadro de instrumentos del que si bien ya, obviamente me había percatado, en realidad sin prestarle mayor atención más allá de las lecturas necesarias, el foco que llamó mi atención en la noche fue simplemente la iluminación de un tono celeste que le hace ver estilizado y llamativo, muy acorde a la apariencia de la moto cuyo diseño, abierto a interpretación, rebosa de estilo y líneas llamativas.

Bogotá, de tráfico caótico por decir lo menos, donde rinde más en bicicleta que en cualquier otro medio de transporte, y ya con pasajero abordo, la Maxsym 600i deja ver que a pesar de sus generosas medidas es capaz de desenvolverse con soltura entre las paquidérmicas congestiones de tráfico. Su único punto en contra es la distancia entre ejes, como es larga, se le dificulta escurrirse allí donde motos más cortas suelen atravesarse entre un carro y otro, pero más allá de esto, la 600 se mueve con relativa soltura, a pesar de verse tan ancha cabe sin problema entre los vehículos, al tener un sillín bajo en relación al piso es fácil apoyar ambos pies y más allá de su peso se deja balancear, jugando a hacer equilibrio a marcha lenta, en estas circunstancia solo llaman la atención unas ligeras vibraciones producidas por el accionamiento del embrague que sin embargo no llegan a afectar el confort de marcha. Por lo que respecta al pasajero hay que decir que prácticamente no se siente gracias al enorme espacio que tiene a disposición, complementado por el espaldar y los posapies abatibles que le ofrecen una posición cómoda para cada desplazamiento.

La Maxsym 600i superó las expectativas que se tenían y dejó un agradable sabor de boca si se me permite la expresión. La casa taiwanesa supo armar un paquete interesante, bien presentado, de buenos acabados, entre los que destaca la costura del sillín y de los que se exceptúa el empate de las gavetas delanteras; y a propósito espacios para guardar bártulos, esta 600 ofrece además de las guanteras antes mencionadas (que no tienen seguro), otra gaveta frontal con cerradura y una bodega bajo el asiento con capacidad para dos cascos integrales. Siguiendo con el equipamiento hay que anotar la inclusión de una toma de 12V, además de un puerto USB, forro impermeable para el asiento, apoyo lumbar ajustable para el conductor y un seguro contra robos debidamente oculto, además de un freno de emergencia, ideal para cuando no quieras dejarla parada sobre el gato central.

Si lo que buscas es una máquina inteligente para ir de la casa al trabajo y de vuelta, con agilidad, comodidad y economía (la Maxsym tiene un consumo promedio de 90km/g), y que sea capaz de llevarte lejos, lejos con seguridad y diversión, no hace falta mirar más lejos, este mega scooter te dará mucho más de lo que esperas.

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