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Lambretta Li 150


Siendo tan solo un niño, Camilo pregunta a don Álvaro, el padre de su amigo y dueño de la Lambretta, por el precio, a lo que responde que está "muy económica", solo$300.000, una suma inalcanzable para el limitado presupuesto de Camilo, quien recibía alrededor de $1.000 diarios de mesada. La Lambretta se mantuvo cubierta por un plástico en casa de su amigo, con quien se veía a diario para jugar, y era la protagonista de las aventuras de don Álvaro, quien contaba sus caídas y amores de juventud a bordo de esta máquina.

Durante una crisis económica en la familia, la Lambretta fue vendida a un comerciante de la zona. El nuevo propietario la usaba todos los días para repartir leche en el sector de Soacha y sus alrededores y a partir de ese momento Camilo le pierde el rastro. El interés por las Lambretta vuelve a aparecer en su vida cuando en 2009 encuentra un taller pequeño en el sur de la ciudad, en el que habían varias motos para la venta, desafortunadamente aún se encontraban lejos de sus posibilidades económicas. Por ahora, ahorrar era la única manera de lograr comprar una buena moto y es así cuando en 2013 encuentra en una red social una Lambretta LI 150 de 1967 que estaba en venta. La moto se encontraba desarmada, con varios golpes y el motor no funcionaba pero así la adquiere Camilo.

Ya en casa, Camilo inicia con la reparación del motor, una tarea difícil ya que no se encontraban los repuestos. La moto fue trasladada a un taller pero después de muchos intentos y dinero mal invertido, no fue posible ponerla en marcha. Fueron meses de decepción, tanto que pensó en regalar la moto. Por estos días su amigo de infancia lo visita y se encuentra con la moto que era de su padre, un momento de nostalgia, pues era la misma moto que 10 años atrás se encontraba arrumada en la entrada de su casa... Aunque hubo dudas sobre la moto, algunas fotografías lo confirmaron. Es entonces cuando Camilo decide restaurarla ya que era la moto con la que había soñado cuando niño.

Luego de horas asesoría, tiempo y dinero perdido, conoce a César Rodríguez de RCR (Restauraciones Clásicas Rodríguez), un especialista en restauración de este tipo de motos, con quien construye un fuerte lazo de amistad. César logró lo que muchos no pudieron hacer, restaurar una moto con más de medio siglo de historia y que hoy es el orgullo de Camilo. "Es increíble rodar en una moto de 50 años que puede ganarle a una moto nueva. Rodar bajo el sol y sentir que estás en la década del 60 o 70. Gracias a César Rodríguez cumplí mi primer proyecto, ya hace un año la uso todos los días desde mi casa a la universidad, al trabajo o a cualquier horizonte sin ningún problema", asegura Camilo.

Así cerramos esta tercera entrega de Hecho a Mano, un espacio para destacar esos trabajos que con pasión han permitido cumplir sueños.






 

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